El poder de la nutrición (7ª parte): La claridad de la evidencia

Base de referencia

En los últimos artículos examinamos el enorme impacto de la nutrición sobre la salud global e individual, visitamos las zonas azules como uno de los ejemplos de mejores prácticas del estilo de vida y examinamos más de cerca algunos de los mecanismos más importantes de la nutrición en nuestros cuerpos. En este último artículo de nuestra serie “El poder de la nutrición”, queremos unir todas esas piezas de la evidencia, tanto a la investigación epidemiológica y clínica como a las directrices internacionales, para definir el modelo de la nutrición óptima. Este modelo debería minimizar el riesgo de enfermedad, optimizar la calidad de vida y prolongarla.

Clarity

Al observar estudios poblacionales amplios, el número de modelos de nutrición potencialmente óptima parece limitarse a unos pocos que son similares. Las investigaciones científicas de las zonas azules como Okinawa1) o Loma Linda2), los hallazgos del grupo de investigaciones EPIC Oxford3)4), Rotterdam Study5)o Nurses’ Health Study (1 y 2)6) llegan a la misma conclusión: mientras más alimentos no refinados a base de plantas se consuman, menor es el riesgo de padecer la mayoría de las enfermedades, entre ellas las enfermedades crónicas comunes, como la arteriopatía coronaria, la diabetes y ciertos cánceres. La adherencia al modelo alimentario más conocido, en torno a los alimentos a base de plantas, la dieta mediterránea, mostró una reducción de un 23% en el desarrollo de la diabetes tipo 27), una reducción de más de un 50% del riesgo cardiovascular8)y una reducción de casi un 50% del riesgo de mortalidad por toda otras causas9).

Un meta-análisis de estudios observacionales mostró un efecto protector significativo de una dieta vegetariana y la incidencia y/o mortalidad por enfermedad cardiaca isquémica (25%) y la incidencia de cáncer total (-8%; la dieta vegana confirió una reducción significativa del riesgo (-15%) en la incidencia de cáncer total)10). Estos efectos benéficos, de modelos predominantemente a base de plantas, se observan bien en ensayos controlados aleatorios y amplios meta-análisis, sea que investiguen modelos alimentarios completos, como la dieta DASH11), una dieta a base de vegetales no procesados12), nutrientes individuales como la proteína (derivada de plantas vs. la derivada de animales)13) o la fibra14).

Al unir todas estas piezas, no debería sorprender, que la mejor calificación en U.S. News “Best Diets” sea la de las dietas predominantemente a base de plantas15). Aunque los medios de comunicación a menudo contribuyen bastante en la mayor indecisión frente a la orientación nutricional en el público, esta clasificación muestra la claridad de la evidencia real y sencilla. Y sobre todo, al evaluar actualmente la investigación existente, cada sociedad médica y nutricional de renombre de todo el mundo ha llegado a la misma conclusión. A pesar de las presuntas noticias diarias, de última hora, sobre la nutrición y de las contradicciones en los medios de comunicación, las directrices de aquellas sociedades no dejan duda del hecho de que por un gran margen, la mayor parte del requerimiento calórico diario debería satisfacerse con alimentos no refinados o mínimamente procesados. Esto, en definitiva, no es un asunto de controversia científica, sino la base sólida de la ciencia de la nutrición, desarrollada por medio de la investigación exhaustiva durante los siglos recientes.

Ampliación del modelo exitoso

Si acaso, los recientes hallazgos científicos conllevan a una implementación aún más consistente del modelo nutricional señalado. Las directrices actuales eliminan la carne (EE. UU.)16) y los lácteos (Canadá)17) como grupos de alimentos en sus recomendaciones; enfatizan la selección de proteína vegetal (EE. UU., Canadá, Bélgica18), Alemania19) , entre otros); reducen aún más la cantidad de productos de origen animal (EAT/Lancet Commission20)) y vinculan las dietas vegetarianas y veganas, bien planificadas, a potenciales beneficios adicionales para la salud (EE. UU.21), Canadá, Portugal22) , entre otros).

Al observar la investigación que fundamenta la antes mencionada base de la ciencia nutricional, parece muy plausible que los beneficios para la salud de cada porción adicional de alimentos a base de vegetales no procesados continúan aumentando con una alimentación 100% a base de plantas.

Labor en la piedra angular

Para confirmar estos hallazgos definitivamente, se requieren, en todos los campos de la medicina, más ensayos controlados aleatorios o ECA (RCT, por sus siglas en inglés), que comparan modelos ya muy exitosos de alimentación a base de plantas con dietas veganas, con alimentos no procesados, con respecto a varios parámetros clínicos. En los últimos años muchas instituciones de todo el mundo sí iniciaron los ECA para abarcar esta área y los primeros que finalizaron parecen, de hecho, muy interesantes: en un ensayo de 74 semanas, al comparar una dieta vegana baja en grasa y una dieta basada en las directrices de 2003 de American Diabetes Association (Asociación Americana de la Diabetes), ambas dietas se asociaron a reducciones de peso prolongadas, a concentraciones de lípidos de y HbA1c. En un análisis de control de cambios en la administración de medicamentos, las reducciones significativamente mayores se observaron en los valores HbA1c y en las concentraciones de colesterol total y LDL en el grupo vegano. También, en su discusión, los autores resaltan los diferentes mecanismos aparentes de alteración en el consumo de energía en los dos grupos: “mientras a las personas en el grupo convencional se les prescribió un déficit de energía explícito, una dieta vegana baja en grasa típicamente provoca una pérdida de peso significativa en la ausencia de límites prescritos de consumo de energía. Esto es probable, ya que la reducción de la grasa y el incremento de la fibra alimentarias reducen la densidad de la energía alimentaria”23).

Con otro ECA se observaron los efectos antiinflamatorios de una dieta vegana con alimentos no procesados vs. la dieta recomendada por American Heart Association (AHA) en pacientes con arteriopatía coronaria. Midieron la proteína C reactiva de alta sensibilidad (hsCRP, por sus siglas en inglés), la cual es un marcador de inflamación y, especialmente en pacientes con arteriopatía coronaria, es un marcador de alto riesgo de secuelas cardiovasculares adversas. Después de 8 semanas de la intervención alimentaria, la hsCRP disminuyó significativamente en ambos grupos, como se esperaba, pero la dieta vegana produjo inclusive una hsCRP un 32% más baja, al comparar con el modelo de nutrición recomendado por AHA24).

Conocemos el problema – Conocemos la solución

Al combinar el enorme impacto de la nutrición sobre la salud individual y global ( 2ª parte: La carga global de las enfermedades no transmisibles), la indiscutible claridad de la evidencia, con respecto a los mecanismos y consecuencias de los modelos de la nutrición a base de plantas y la labor prometedora y convincente para la implementación más consistente de estos modelos; como profesionales de la salud se nos presenta el desafío de actuar con este conocimiento. Conocemos el problema y de verdad que tenemos la solución. Llegó el momento de implementarla en nuestras propias vidas, en nuestra práctica médica y en nuestras acciones societarias y políticas.

Este artículo es parte de la serie "El poder de la nutrición".

Bibliografía   [ + ]

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