El poder de la nutrición (2ª parte): La carga mundial de las enfermedades no transmisibles

El universo de la atención sanitaria ha sido testigo de algunos cambios enormes durante las últimas décadas. Las muertes a causa de enfermedades infecciosas han disminuido progresivamente con el uso de medidas de salud pública, la vacunación y los medicamentos antibióticos y antivirales. La investigación innovadora y básica, unida al desarrollo actual de nuevas estrategias de tratamiento, nos permite tratar aún más enfermedades con éxito, entre ellas condiciones poco comunes y genéticas. También los medicamentos y las técnicas modernas les permiten a las personas, por lo menos en países de altos ingresos, vivir más a pesar de padecer de enfermedades crónicas.

Sin embargo, hay otra verdad detrás de esos notables logros: las enfermedades infecciosas no han desaparecido; de hecho, solo han disminuido lentamente. El aumento de la resistencia a los antibióticos, la falta de nuevas sustancias antibióticas y la amenaza existente de nuevas epidemias muestran muy claramente que los patógenos que evolucionan constantemente solo se pueden controlar a través de esfuerzos e inversiones constantes. La falta de conocimiento sobre muchas enfermedades, entre ellas las no comunes como ELA (esclerosis lateral amiotrófica) y las comunes como el alzhéimer, aún es inmensa. Además, algunos de los medicamentos que atacan las enfermedades crónicas pueden desacelerar su progresión, pero no las pueden revertir, convirtiendo en difícil y frustrante, para los pacientes y profesionales de la salud, el padecimiento de estas enfermedades.

Entre estas circunstancias, la situación de las enfermedades crónicas o no transmisibles, es de especial interés, ya que parecen requerir una gran capacidad de los sistemas de salud, tanto en su totalidad como por parte de individuos profesionales de la salud.

Rescue Chopper

Lo que más mata y perjudica

Las enfermedades no transmisibles son enfermedades crónicas, como la enfermedad cardíaca, el cáncer, la diabetes, la insuficiencia renal crónica o la enfermedad respiratoria crónica. La magnitud en la cual las ENT influyen en la salud humana global y regional es bastante dramática. De las 55 millones de muertes prematuras globales en 2013, un número asombroso de 38.3 millones, es decir el 70%, se ha atribuido a las ENT. Hace solo unas décadas, en 1990, ese número era de solo 57% 1). De las diez causas principales de muerte en países de altos ingresos, nueve son ahora enfermedades no transmisibles. Los países de medios y bajos ingresos se ven especialmente muy afectados, ya que el 85% de las muertes por ENT 2) ocurren en ellos, con sistemas de salud que han estado siempre bajo presión debido a las enfermedades infecciosas y a la insuficiente financiación crónica siempre presentes.

Una medición más precisa de la incidencia de enfermedad, aparte de solo el número de muertes, son los “años de vida ajustados en función de la discapacidad” (AVAD). Mientras expresan el número de años perdidos debido a la mala salud, la discapacidad y la muerte temprana, un AVAD se puede concebir como un año perdido de vida "sana". La suma de AVAD en la totalidad de la población es una medida de la brecha entre el estado de salud actual y una situación de salud ideal. La causa del cincuenta por ciento de los AVAD globales son las enfermedades no transmisibles 3). Cuando a éstas se les considera como una entidad, ya que son inducidas principalmente por los mismos factores de riesgo, son sin duda el mayor problema que los pacientes, las familias, las comunidades y los sistemas de salud tienen que enfrentar.

El mayor asesino entre las enfermedades no transmisibles, y de hecho el mayor asesino global, son las enfermedades cardiovasculares (ECV). Éstas representaron un tercio de todas las muertes globales en 2015. Mientras la prevalencia de las ECV y la mortalidad disminuyeron lentamente desde 1990 en algunos países de altos ingresos, muy probablemente debido a sus sistemas de salud bien financiados y a su capacidad para tratar las ECV de manera más eficaz, estas tendencias se han estancado 4) en el alto nivel actual. Con el aumento de la diabetes y la obesidad mundialmente, estas tendencias podrían aún volver a aumentar. El enfoque en el tratamiento con (nuevos) medicamentos y procedimientos médicos (de alta tecnología) en la lucha contra las enfermedades cardiovasculares y otras enfermedades no transmisibles conduce a otra carga para las comunidades: los costos.

Lo que cuesta más

What_costs_us_mostAdemás del efecto de deterioro que las ENT ejercen en la salud de la gente y en su calidad de vida, también son una preocupación económica mayor y tienen implicaciones financieras serias para nuestros sistemas de salud.

Durante los próximos 20 años, hasta el año 2040, se estima que el gasto global en salud aumentará de 9 a 24 millones de millones de dólares por año 5). Se calcula que la cuota de las ENT en estos gastos en salud es de por lo menos un 60% en promedio en los países de la OCDE 6), alcanzando hasta un 90% en los EE. UU. (al incluir las enfermedades mentales) 7).

Para tener una idea de los costos reales de las ENT, se deben añadir, a los simples gastos de salud, las pérdidas estimadas de productividad. En 2011, el Foro Económico Mundial y Harvard School of Public Health (Escuela de Salud Pública de Harvard) proyectó la pérdida de productividad total en 169 países durante el periodo entre 2011 y 2030 causada por las cuatro principales ENT (enfermedades cardiovasculares, cáncer, enfermedades respiratorias crónicas y diabetes) y las condiciones mentales en casi 47 millones de millones de dólares. Además, pronostican que las pérdidas acumuladas de las ENT aumentarán progresivamente con un incremento elevado de esta tasa antes de 2030 8).

El mencionado mayor asesino, por sí solo, las enfermedades cardiovasculares, le cuesta a la economía de la Unión Europea 210000 millones de euros (aproximadamente 240000 millones de dólares) al año 9), lo cual representa, por ejemplo, un tercio de lo que la UE invierte en educación cada año 10).

Así que, de manera convincente, las enfermedades causantes de más muertes y la mayoría de “años de vida sana perdidos”, generan el mayor porcentaje de nuestros gastos en salud y también productividad económica perdida. El afrontar estas enfermedades con éxito es, de hecho, la manera más eficaz para reducir las muertes, el sufrimiento y la carga de los explosivos costos de salud para las comunidades de todo el mundo. La tarea de abordarlos con éxito nos conduce a sus causas principales.

Las raíces de todos los males

Numerosos estudios han identificado los factores de riesgo para el desarrollo de enfermedades no transmisibles y se ha descubierto que algunos son culpables universalmente en todo el mundo y simultáneamente en diversas ENT con alta incidencia de enfermedad. El proyecto más completo para descubrir las causas globales de muerte, discapacidad y los factores de riesgo relacionados es “Global Burden of Disease” – GBD por sus siglas en inglés - (Carga mundial de morbilidad). Los datos, recopilados y analizados por un consorcio de más de 3600 investigadores de más de 145 países, capturan la muerte prematura y la discapacidad debidas a más de 350 enfermedades y lesiones en 195 países, por edad y sexo, desde 1990 hasta la actualidad, permitiendo comparaciones en el transcurso del tiempo, entre grupos por edades y entre poblaciones 11).

El análisis de la investigación GBD de los últimos años mostró que los mayores factores de riesgo que contribuyen a la carga de enfermedad son diversos factores alimentarios, el factor metabólico y fumar 12) 13) 14).

En 2013, los malos hábitos alimentarios representaron 11.3 millones de muertes. El IMC elevado, por sí solo, causó 4 millones de muertes y se perdieron las vidas de 10.4 millones de personas debido a presión sanguínea sistólica alta, una condición influenciada por el anterior. En comparación, se atribuyeron 6.1 millones de muertes al humo de tabaco 15).

El humo de tabaco ha estado en el centro de los esfuerzos por mejorar la salud mundialmente y ahora está disminuyendo a nivel global. Cuando se trata de otros factores de riesgo modificables de las ENT, el panorama parece bastante diferente. Desde 1990 hasta 2015, las muertes por IMC elevado han aumentado un 28.3% y aún con el uso de terapias farmacéuticas agresivas, el aumento en la obesidad seguramente conllevará a reducciones futuras en la esperanza de vida y al incremento de varias ENT 16). El mismo crecimiento nocivo es real con respecto a la apoplejía con incrementos en casi todos los factores de riesgo (de hasta un 63%) durante las últimas tres décadas 17).

El GBD 2016 filtra los problemas mayores, que aumentan y varían entre países, al mismo nivel de desarrollo, ya que lo más probable es que requieran particular atención en la estrategia. Sus análisis demostraron que los componentes de la alimentación, la obesidad, la glucosa plasmática en ayunas (FPG por sus siglas en inglés) y la presión sanguínea sistólica (PAS) son los riesgos globales más prominentes que cumplen con estos criterios. Concluyen que debido a las fuertes relaciones entre estos riesgos, el verdadero impulsor de este conglomerado es probablemente la alimentación, el riesgo por el IMC, o ambos, con repercusiones en FPG y PAS 18).

Solution

La solución al alcance

Las ENT son responsables de la mayor cantidad de muertes mundialmente, los años de vida sana perdidos y los gastos de salud. Y se enfatiza que la causa del mayor número de ENT son solo algunos factores de riesgo del estilo de vida. Entre estos factores de riesgo, el de mayor impacto es la alimentación.

Esto puede sonar demasiado bueno para ser verdad, ya que la alimentación parece ser algo bastante tangible, manejable y de fácil solución. Al observar los datos descubrimos que la implementación de hábitos alimentarios sanos en realidad conllevaría a una enorme reducción de las muertes y a un aumento importante en la calidad de vida de miles de millones de personas. Además, haría disponibles muchas de las inmensas capacidades financieras y personales del sector de la salud, que actualmente son absorbidas por las ENT. Todos los otros campos de la salud y de la investigación médica, entre ellos el desarrollo de sustancias antibióticas de necesidad urgente, la investigación fundamental sobre el envejecimiento o las enfermedades poco comunes y el progreso de las estrategias de curación, como la terapia genética o biológica, pierden demasiada velocidad debido al enfoque en enfermedades completamente artificiales, ya que no son biológica sino culturalmente condicionadas.

Otro efecto colateral positivo de los cambios alimentarios sanos en el público en general y, especialmente, entre los pacientes que padecen de ENT podría ser la nueva calidad de tiempo disponible y satisfacción que los profesionales de la salud experimentarían en su vida laboral diaria.

Lo único que necesitamos saber ahora es exactamente cuáles hábitos alimentarios son los que resolverán el problema descrito. Comenzaremos a explorar la investigación en este campo en nuestro próximo artículo.

Este artículo es parte de la serie "El poder de la nutrición".

Bibliografía   [ + ]

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