Prevenir y tratar la hipertensión con la alimentación (3a parte)

Estudios observacionales sobre la alimentación y la presión arterial

Debido a su enorme relevancia médica y de economía de la salud, se ha invertido mucho esfuerzo en realizar estudios epidemiológicos enfocados en la hipertensión y su asociación a factores nutricionales. Al brindar sólo un indicio, con respecto a las relaciones causales potenciales, ¿qué dice la evidencia observacional reciente sobre la alimentación y la presión arterial?

stethoscopeEn general, los estudios observacionales indican que una alta ingesta de ciertos grupos de alimentos como los granos enteros, las frutas, los frutos secos, los huevos y los lácteos se asocia inversamente al riesgo de hipertensión, mientras que el consumo de carne roja y procesada y de bebidas azucaradas aumenta el riesgo de presión arterial alta. Según un metanálisis de 28 estudios de cohorte prospectivo, la asociación sigue una curva de respuesta a la dosis1)Schwingshackl L, Schwedhelm C, Hoffmann G, et al. Food Groups and Risk of Hypertension: A Systematic Review and Dose-Response Meta-Analysis of Prospective Studies. Adv Nutr. 2017;8(6):793-803. doi:10.3945/an.117.017178. Sin embargo, los autores del estudio calificaron la metaevidencia de su estudio de muy baja a baja y afirman que se necesita investigación adicional, de alta calidad, sobre las intervenciones alimentarias y la presión arterial, para ofrecer recomendaciones concretas. Trataremos sobre la evidencia de estudios de intervención en la quinta sección de este artículo.

Los grupos de alimentos y la presión arterial

Los granos enteros y refinados

El antes mencionado metanálisis de Schwingshackl y sus colegas2)Schwingshackl L, Schwedhelm C, Hoffmann G, et al. Food Groups and Risk of Hypertension: A Systematic Review and Dose-Response Meta-Analysis of Prospective Studies. Adv Nutr. 2017;8(6):793-803. doi:10.3945/an.117.017178 examinó cuatro estudios de 28.069 casos de incidencia de hipertensión y descubrió una relación inversa entre el riesgo de hipertensión y la ingesta de granos enteros, al comparar la ingesta más alta frente a la más baja (RR: 0.86; 95% CI: 0.79, 0.93). Un incremento en la ingesta de granos enteros de 30 g/d se asoció de manera inversa al riesgo de hipertensión en un 8% (RR: 0.92; 95% CI: 0.87, 0.98) al seguir una curva lineal de respuesta a la dosis.

En contraste, su análisis de tres estudios enfocados en los granos refinados, el cual incluyó a 18.842 sujetos, no mostró asociación al riesgo de hipertensión (RR: 0.95; 95% CI: 0.88, 1.03).

Las frutas, verduras y legumbres

El metanálisis mencionado de Schwingshackl y sus colegas3)Schwingshackl L, Schwedhelm C, Hoffmann G, et al. Food Groups and Risk of Hypertension: A Systematic Review and Dose-Response Meta-Analysis of Prospective Studies. Adv Nutr. 2017;8(6):793-803. doi:10.3945/an.117.017178 descubrió una asociación inversa entre el consumo de vegetales y el riesgo de hipertensión, al comparar la no ingesta diaria de vegetales frente a un consumo de 512 gramos (RR: 0.96; 95% CI: 0.91, 1.01). Se incluyeron 8 estudios. Con respecto a las legumbres, los investigadores también descubrieron una relación inversa al comparar la ingesta diaria de 0 frente a 71 g/d (RR: 0.92; 95% CI: 0.86, 0,98).

Esta asociación fue similar con las frutas (RR: 0.93; 95% CI: 0.87, 1.00). También, un aumento en el consumo de frutas de 100 g/d estuvo inversamente asociado al riesgo de hipertensión (RR: 0.97; 95% CI: 0.96, 0.99) al mostrar una relación de respuesta a la dosis.

Estos resultados son consistentes con los hallazgos de otro metanálisis que incluye un total de 25 estudios con 334.468 pacientes (41.713 casos) realizado por Li y sus colegas4)Li B, Li F, Wang L, Zhang D. Fruit and Vegetables Consumption and Risk of Hypertension: A Meta-Analysis. J Clin Hypertens (Greenwich). 2016;18(5):468-476. doi:10.1111/jch.12777. Al comparar el consumo más alto y el más bajo, los riesgos de hipertensión relativos agrupados fueron de 0.812 (95% CI: 0.740, 0.890) para las frutas y verduras, 0.732 (95% CI: 0.621, 0.861) para las frutas y 0.970 (95% CI: 0.918, 1.024) para las verduras. Como los autores tuvieron acceso a artículos en chino, el número de estudios examinado es mayor en este análisis.

Los frutos secos

Los frutos secos también parecen asociarse inversamente a la hipertensión. En un metanálisis de nueve estudios prospectivo5)Guo K, Zhou Z, Jiang Y, Li W, Li Y. Meta-analysis of prospective studies on the effects of nut consumption on hypertension and type 2 diabetes mellitus. J Diabetes. 2015;7(2):202-212. doi:10.1111/1753-0407.12173 se descubrió que comparados con personas que rara vez consumen frutos secos, quienes consumen más de dos porciones a la semana, tenían un riesgo de hipertensión un 8% más bajo (riesgo relativo acumulado = 0.92, 95% CI: 0.87, 0.97).

Esto es según un metanálisis previo realizado por Zhou y sus colegas6)Zhou D, Yu H, He F, et al. Nut consumption in relation to cardiovascular disease risk and type 2 diabetes: a systematic review and meta-analysis of prospective studies. Am J Clin Nutr. 2014;100(1):270-277. doi:10.3945/ajcn.113.079152(0 vs. 1 porción de frutos secos/d; RR: 0.81; 95% CI: 0.72, 0.91) y también por los resultados obtenidos por Schwingshackl y otros7)Schwingshackl L, Schwedhelm C, Hoffmann G, et al. Food Groups and Risk of Hypertension: A Systematic Review and Dose-Response Meta-Analysis of Prospective Studies. Adv Nutr. 2017;8(6):793-803. doi:10.3945/an.117.017178el cual incluyó cuatro estudios con 11.062 casos de incidencia de hipertensión y describe el riesgo relativo reducido de 15% al comparar la ingesta más alta (37 g/d) con la más baja (0 g/d). Esta asociación también siguió la curva de respuesta a la dosis en un metanálisis posterior.

Los lácteos

La evidencia observacional con respecto a los lácteos es inconclusa. Mientras algunos estudios hallan una asociación inversa entre el consumo de lácteos y la hipertensión, otros no lo hacen8)Wang H, Fox CS, Troy LM, Mckeown NM, Jacques PF. Longitudinal association of dairy consumption with the changes in blood pressure and the risk of incident hypertension: the Framingham Heart Study. Br J Nutr. 2015;114(11):1887-1899. doi:10.1017/S00071145150035789)Dauchet L, Kesse-Guyot E, Czernichow S, et al. Dietary patterns and blood pressure change over 5-y follow-up in the SU.VI.MAX cohort. Am J Clin Nutr. 2007;85(6):1650-1656. doi:10.1093/ajcn/85.6.165010)Ralston RA, Lee JH, Truby H, Palermo CE, Walker KZ. A systematic review and meta-analysis of elevated blood pressure and consumption of dairy foods. J Hum Hypertens. 2012;26(1):3-13. doi:10.1038/jhh.2011.311)Drouin-Chartier J-P, Brassard D, Tessier-Grenier M, et al. Systematic Review of the Association between Dairy Product Consumption and Risk of Cardiovascular-Related Clinical Outcomes. Adv Nutr. 2016;7(6):1026-1040. doi:10.3945/an.115.011403.

Sin embargo, la mayoría de los metanálisis sobre estudios observacionales muestra una relación inversa del consumo de alimentos a base de lácteos y el riesgo de hipertensión.

Un metanálisis de Ralston y sus colegas12)Ralston RA, Lee JH, Truby H, Palermo CE, Walker KZ. A systematic review and meta-analysis of elevated blood pressure and consumption of dairy foods. J Hum Hypertens. 2012;26(1):3-13. doi:10.1038/jhh.2011.3 examinó la asociación entre los alimentos a base de lácteos durante la adultez y el desarrollo de la hipertensión, específicamente al comparar la asociación entre la presión arterial y el consumo de lácteos bajos en grasa, frente a aquellos con un alto contenido de grasa y también el queso frente a la leche o el yogur. Al analizar cinco estudios de cohorte, los investigadores descubrieron un riesgo relativo de 0.87 en el consumo de lácteos (95% CI: 0.81, 0.94). Cuando se analizaron separadamente los lácteos ricos en grasa frente a los bajos en grasa, hubo solo una asociación significativa a los lácteos bajos en grasa (RR: 0.84; 95% CI: 0.74, 0.95). Con respecto a la leche y el yogur, se halló una reducción del riesgo similar (8%; 95% CI: 0.87, 0.98). No hubo asociación entre la hipertensión y el queso.

Un metanálisis previo sobre estudios de cohorte prospectivo conducido por Soedamah-Muthu13)Soedamah-Muthu SS, Verberne LDM, Ding EL, Engberink MF, Geleijnse JM. Dairy consumption and incidence of hypertension: a dose-response meta-analysis of prospective cohort studies. Hypertension. 2012;60(5):1131-1137. doi:10.1161/HYPERTENSIONAHA.112.195206 obtuvo resultados similares; sin embargo, en este análisis el yogur no se asoció significativamente a la incidencia de la hipertensión.

El metanálisis de Schwingshackl y sus colegas14)Schwingshackl L, Schwedhelm C, Hoffmann G, et al. Food Groups and Risk of Hypertension: A Systematic Review and Dose-Response Meta-Analysis of Prospective Studies. Adv Nutr. 2017;8(6):793-803. doi:10.3945/an.117.017178 examinó nueve de los estudios prospectivo y comparó una ingesta diaria de 0 frente a 800 gramos al día. La ingesta más alta frente a la más baja tuvo una reducción del riesgo relativo de 11% (95% CI: 0.86, 0.93) y un incremento en la ingesta diaria de 200 g/d estuvo inversamente asociado al riesgo de hipertensión en un 5% (95% CI: 0.94, 0.97) mostrando una asociación de respuesta lineal a la dosis. De manera interesante, no se observaron diferencias al comparar los lácteos bajos en grasa frente a los ricos en grasa.

El pescado y la carne

El consumo de pescado no parece asociarse al riesgo de hipertensión en estudios observacionales15)Schwingshackl L, Schwedhelm C, Hoffmann G, et al. Food Groups and Risk of Hypertension: A Systematic Review and Dose-Response Meta-Analysis of Prospective Studies. Adv Nutr. 2017;8(6):793-803. doi:10.3945/an.117.01717816)Yang B, Shi M-Q, Li Z-H, Yang J-J, Li D. Fish, Long-Chain n-3 PUFA and Incidence of Elevated Blood Pressure: A Meta-Analysis of Prospective Cohort Studies. Nutrients. 2016;8(1). doi:10.3390/nu8010058.

En lo que concierne a la carne roja, se halló una asociación positiva entre el riesgo de hipertensión y su consumo (el más alto, por ejemplo, 121 g/d vs. el más bajo, por ejemplo, 0 g/d) (RR: 1.15; 95% CI: 1.02, 1.28). Cada porción diaria adicional de 100 g de carne roja se asoció a un incremento del 14% en el riesgo de hipertensión (RR: 1.14; 95% CI: 1.02, 1.28). Con respecto a la carne procesada (0 vs. 39 g/d los resultados fueron similares (RR: 1.12; 95% CI: 1.02, 1.23) y cada 50 gramos adicionales diarios causaron un aumento del riesgo en un 12% (95% CI: 1.00, 1.26).

Las bebidas azucaradas

Las bebidas azucaradas también se han asociado de manera positiva al riesgo de hipertensión (RR: 1.12; 95% CI: 1.06, 1.18 al comparar una ingesta diaria de 0 frente a 457 ml/d17)Schwingshackl L, Schwedhelm C, Hoffmann G, et al. Food Groups and Risk of Hypertension: A Systematic Review and Dose-Response Meta-Analysis of Prospective Studies. Adv Nutr. 2017;8(6):793-803. doi:10.3945/an.117.017178.

Ha habido resultados similares en metanálisis previos18)Kim Y, Je Y. Prospective association of sugar-sweetened and artificially sweetened beverage intake with risk of hypertension. Arch Cardiovasc Dis. 2016;109(4):242-253. doi:10.1016/j.acvd.2015.10.00519)Xi B, Huang Y, Reilly KH, et al. Sugar-sweetened beverages and risk of hypertension and CVD: a dose-response meta-analysis. Br J Nutr. 2015;113(5):709-717. doi:10.1017/S0007114514004383.

Los micronutrientes y la presión arterial

Las vitaminas, en especial la B6 (piridoxina) y el folato, desempeñan un rol en la hipertensión. Un estudio realizado en China descubrió que una ingesta más alta de vitamina B6 se asocia independientemente a un riesgo más bajo de hipertensión en adultos de las zonas rurales de China. Esta asociación fue mayor entre las mujeres con alta ingesta de folato20)Liu R, Mi B, Zhao Y, Li Q, Yan H, Dang S. Effect of B Vitamins from Diet on Hypertension. Arch Med Res. 2017;48(2):187-194. doi:10.1016/j.arcmed.2017.03.011. La vitamina B6 abunda en vegetales como los garbanzos, papas, bananos y aguacates. El folato abunda en las frutas y verduras, especialmente las de hoja verde y las legumbres, las cuales proveen todos los nutrientes21)USDA Food Composition Databases; https://ndb.nal.usda.gov/ndb/. Además, la vitamina C puede disminuir el riesgo de hipertensión, ya sea por sí misma o como indicador de hábitos alimentarios saludables22)Buijsse B, Jr DRJ, Steffen LM, Kromhout D, Gross MD. Plasma Ascorbic Acid, A Priori Diet Quality Score, and Incident Hypertension: A Prospective Cohort Study. PLOS ONE. 2015;10(12):e0144920. doi:10.1371/journal.pone.0144920. La deficiencia de vitamina C se considera un factor de riesgo para la hipertensión23)Salonen JT, Salonen R, Ihanainen M, et al. Vitamin C deficiency and low linolenate intake associated with elevated blood pressure: the Kuopio Ischaemic Heart Disease Risk Factor Study. J Hypertens Suppl. 1987;5(5):S521-524y la concentración de ascorbato sódico en plasma se vincula inversamente a la presión arterial24)Block G, Jensen CD, Norkus EP, Hudes M, Crawford PB. Vitamin C in plasma is inversely related to blood pressure and change in blood pressure during the previous year in young Black and White women. Nutr J. 2008;7:35. doi:10.1186/1475-2891-7-35. Los alimentos con más alto contenido de vitamina C (medido como ácido ascórbico en plasma) se relacionan inversamente con la hipertensión. Esto sugiere que el riesgo de hipertensión se puede reducir al consumir alimentos ricos en vitamina C, como vegetales no procesados y frutas, además de dejar de fumar y otros hábitos alimentarios que previenen la disminución del ácido ascórbico25)Buijsse B, Jr DRJ, Steffen LM, Kromhout D, Gross MD. Plasma Ascorbic Acid, A Priori Diet Quality Score, and Incident Hypertension: A Prospective Cohort Study. PLOS ONE. 2015;10(12):e0144920. doi:10.1371/journal.pone.0144920.

Amplios estudios poblacionales indican que demasiado sodio en la alimentación, especialmente la sal de mesa, es un factor etiológico importante para el desarrollo de la hipertensión26)Law MR. Epidemiologic Evidence on Salt and Blood Pressure. Am J Hypertens. 1997;10(S4):42S-45S. doi:10.1016/S0895-7061(97)00073-3. En el estudio INTERSALT, una reducción en el consumo de sal de 5.8 g (100 mmol) se asoció a una disminución de 3.1 mm Hg en la presión arterial sistólica27)Dyer AR, Elliott P, Shipley M. Urinary electrolyte excretion in 24 hours and blood pressure in the INTERSALT Study. II. Estimates of electrolyte-blood pressure associations corrected for regression dilution bias. The INTERSALT Cooperative Research Group. Am J Epidemiol. 1994;139(9):940-951.

Con respecto al consumo de sodio y potasio, la ingesta de potasio contrarresta el efecto adverso de la alta ingesta de sodio en la presión arterial y sugiere que una alimentación rica en potasio puede ser más efectiva que una reducción agresiva de la sal para prevenir la hipertensión28)Fujii H, Iwase M, Ohkuma T, et al. Impact of dietary fiber intake on glycemic control, cardiovascular risk factors and chronic kidney disease in Japanese patients with type 2 diabetes mellitus: the Fukuoka Diabetes Registry. Nutr J. 2013;12:159. doi:10.1186/1475-2891-12-159.

Así mismo, la ingesta alimentaria de magnesio es menor en personas de la mediana edad que sufren de hipertensión, alteración de la glucosa en ayunas y diabetes al compararlos con sujetos sanos. Esto indica que un aumento en el suministro de magnesio podría ser beneficioso para ellos29)Li Y, Ma A, Sun Y, et al. Magnesium status and dietary intake of mid-old people in a rural area of China. Magnes Res. 2009;22(2):66-71. Diversos estudios epidemiológicos han demostrado la relación inversa entre la ingesta de magnesio y el riesgo de desarrollar hipertensión30)Witteman JC, Willett WC, Stampfer MJ, et al. A prospective study of nutritional factors and hypertension among US women. Circulation. 1989;80(5):1320-132731)Ascherio A, Hennekens C, Willett WC, et al. Prospective study of nutritional factors, blood pressure, and hypertension among US women. Hypertension. 1996;27(5):1065-107232)Peacock JM, Folsom AR, Arnett DK, Eckfeldt JH, Szklo M. Relationship of serum and dietary magnesium to incident hypertension: the Atherosclerosis Risk in Communities (ARIC) Study. Ann Epidemiol. 1999;9(3):159-165. Un metanálisis de más de 10 estudios de cohorte prospectivo, con los que observaron a más de 180.000 participantes, corroboró estos hallazgos y mostró una reducción del riesgo relativo de 8% en el grupo con la mayor ingesta de magnesio al compararlo con el de más baja ingesta. Un incremento de 100 mg/d en el consumo de magnesio se asoció a una reducción del riesgo de hipertensión de 5%33)Han H, Fang X, Wei X, et al. Dose-response relationship between dietary magnesium intake, serum magnesium concentration and risk of hypertension: a systematic review and meta-analysis of prospective cohort studies. Nutr J. 2017;16(1):26. doi:10.1186/s12937-017-0247-4.

Sobre el hierro hemo, derivado principalmente de la carne roja, a través de un estudio poblacional34)dos Santos Vieira DA, Hermes Sales C, Galvão Cesar CL, Marchioni DM, Fisberg RM. Influence of Haem, Non-Haem, and Total Iron Intake on Metabolic Syndrome and Its Components: A Population-Based Study. Nutrients. 2018;10(3). doi:10.3390/nu10030314 se descubrió que la alta ingesta está directamente relacionada con la hipertensión, ya que puede conllevar a una sobrecarga, la cual puede generar peroxidación lipídica, especies reactivas de oxígeno y estimular la producción de mediadores inflamatorios. El hierro no hemo se asoció inversamente a la hipertensión. Sin embargo, los resultados de estas asociaciones no fueron significativos, lo cual hace necesaria una mayor investigación.

También se ha estudiado el consumo alimentario de nitratos de los vegetales para el control de la hipertensión. Jonvik y sus colegas descubrieron que la “ingesta de zumo de remolacha rico en nitratos, bebidas de rúcula y de espinaca aumentan efectivamente el nitrato en plasma y las concentraciones de nitritos y disminuye la presión arterial inclusive más que el nitrato sódico”35)Jonvik KL, Nyakayiru J, Pinckaers PJ, Senden JM, van Loon LJ, Verdijk LB. Nitrate-Rich Vegetables Increase Plasma Nitrate and Nitrite Concentrations and Lower Blood Pressure in Healthy Adults. J Nutr. 2016;146(5):986-993. doi:10.3945/jn.116.229807 Otros descubrieron que más allá de un posible efecto de disminución de la presión arterial, la suplementación con nitratos inorgánicos puede brindar múltiples efectos beneficiosos adicionales, al incluir mejoras en la función endotelial, reducciones en el gasto de oxígeno al ejercitarse, el mejoramiento de la función cognitiva, la protección contra la lesión de isquemia y reperfusión y efectos positivos potenciales sobre el metabolismo36)Smallwood MJ, Ble A, Melzer D, et al. Relationship Between Urinary Nitrate Excretion and Blood Pressure in the InChianti Cohort. Am J Hypertens. 2017;30(7):707-712. doi:10.1093/ajh/hpx035.

Los antioxidantes también parecen tener efectos antihipertensivos. Nurses' Health Studies I y II y Health Professionals Follow-Up Study, los cuales analizaron el consumo de flavonoides, incluidas todas sus categorías, revelaron que los participantes en el estudio, con los mayores quintiles de ingesta de antocianina, predominantemente de arándanos y fresas, tuvieron un riesgo de hipertensión un 8% menor que los participantes con los quintiles más bajos37)Cassidy A, O’Reilly ÉJ, Kay C, et al. Habitual intake of flavonoid subclasses and incident hypertension in adults. Am J Clin Nutr. 2011;93(2):338-347. doi:10.3945/ajcn.110.006783.

Estos hallazgos también fueron corroborados por un estudio de cohorte prospectivo de más de 40.000 francesas: las mujeres con los mayores quintiles de ingesta total de flavonoides obtuvieron un 10% de reducción en el riesgo de hipertensión en comparación con las mujeres con los quintiles más bajos38)Lajous M, Rossignol E, Fagherazzi G, et al. Flavonoid intake and incident hypertension in women. Am J Clin Nutr. 2016;103(4):1091-1098. doi:10.3945/ajcn.115.109249.

La proteína y la presión arterial

El estudio transversal INTERSALT39)Stamler J, Elliott P, Kesteloot H, et al. Inverse relation of dietary protein markers with blood pressure. Findings for 10,020 men and women in the INTERSALT Study. INTERSALT Cooperative Research Group. INTERnational study of SALT and blood pressure. Circulation. 1996a;94(7):1629-163440)Stamler J. The INTERSALT Study: background, methods, findings, and implications. Am J Clin Nutr. 1997;65(2 Suppl):626S-642S. doi:10.1093/ajcn/65.2.626S ha demostrado que la ingesta más alta de proteína puede reducir la presión arterial. Al comparar sujetos que consumían 81 frente a 44 g de proteína diariamente, se demostró que la presión arterial con una alimentación rica en proteína fue de 3.0/2.5 mm Hg más baja. En el estudio MRFIT41)Stamler J, Caggiula A, Grandits GA, Kjelsberg M, Cutler JA. Relationship to blood pressure of combinations of dietary macronutrients. Findings of the Multiple Risk Factor Intervention Trial (MRFIT). Circulation. 1996b;94(10):2417-2423 )) sí se pudo determinar una relación inversa de la ingesta de proteína con el nivel de presión arterial. La proteína animal parece ser menos efectiva que la proteína no animal o vegetal42)Altorf-van der Kuil W, Engberink MF, Brink EJ, et al. Dietary protein and blood pressure: a systematic review. PLoS ONE. 2010;5(8):e12102. doi:10.1371/journal.pone.0012102. Estos resultados son corroborados por un análisis prospectivo del llamado estudio de cohorte NutriNet-Santé, el cual examinó la incidencia de la hipertensión en 80.426 adultos franceses43)Lelong H, Blacher J, Baudry J, et al. Individual and Combined Effects of Dietary Factors on Risk of Incident Hypertension: Prospective Analysis From the NutriNet-Santé Cohort. Hypertension. 2017;70(4):712-720. doi:10.1161/HYPERTENSIONAHA.117.09622. Al comparar el cuarto con el primer quartil, descubrieron un cociente de riesgo de 1.26 (95% CI: 1.11, 1.43) con la proteína animal y un cociente de riesgo de 0.85 (95% CI: 0.75, 0.95) con la proteína vegetal.

La fibra y la presión arterial

En el Fukuoka Diabetes Registry de Japón, la ingesta de fibra alimentaria se asoció a una prevalencia reducida de obesidad abdominal, hipertensión y síndrome metabólico44)Fujii H, Iwase M, Ohkuma T, et al. Impact of dietary fiber intake on glycemic control, cardiovascular risk factors and chronic kidney disease in Japanese patients with type 2 diabetes mellitus: the Fukuoka Diabetes Registry. Nutr J. 2013;12:159. doi:10.1186/1475-2891-12-159. La fibra alimentaria solo se encuentra en vegetales y abunda en la alimentación a base de vegetales no procesados. En el estudio actual, la sensibilidad a la insulina mejorada por la fibra, contribuyó a sus efectos de reducción de la presión arterial y una ingesta alta se asoció negativamente a la presión arterial sistólica y a la hipertensión45)Fujii H, Iwase M, Ohkuma T, et al. Impact of dietary fiber intake on glycemic control, cardiovascular risk factors and chronic kidney disease in Japanese patients with type 2 diabetes mellitus: the Fukuoka Diabetes Registry. Nutr J. 2013;12:159. doi:10.1186/1475-2891-12-159.

Un estudio transversal reciente46)Dong Y, Chen L, Gutin B, Zhu H. Total, insoluble, and soluble dietary fiber intake and insulin resistance and blood pressure in adolescents. Eur J Clin Nutr. December 2018. doi:10.1038/s41430-018-0372-y en adolescentes mostró que un incremento en el consumo de fibra alimentaria (38 g vs. 12 g en hombres, 25 vs. 9.9 g en mujeres) disminuyó la presión arterial en 6.3/5.2 mm Hg en hombres y 3.7/3.0 mm Hg en mujeres. Sin embargo, solo la absorción de fibra soluble, por ejemplo, la pectina, la inulina y la oligofructosa, que se encuentran especialmente en las frutas y verduras, se asoció a la presión arterial.

El metabolismo ácido-base

Krupp y sus colegas hallaron relaciones positivas significativas entre la presión arterial alta sistólica y diastólica en niños y tres biomarcadores de carga ácida alimentaria (carga ácida renal potencial alimentaria y urinaria y la excreción neta ácida urinaria) independientemente del IMC y la estatura47)Krupp D, Shi L, Maser-Gluth C, Pietzarka M, Remer T. 11β Hydroxysteroid dehydrogenase type 2 and dietary acid load are independently associated with blood pressure in healthy children and adolescents. Am J Clin Nutr. 2013;97(3):612-620. doi:10.3945/ajcn.112.047829. Esto concuerda con otros estudios que encuentran vínculos entre la carga ácida alimentaria y la hipertensión en los adultos48)Murakami K, Sasaki S, Takahashi Y, Uenishi K, Japan Dietetic Students’ Study for Nutrition and Biomarkers Group. Association between dietary acid-base load and cardiometabolic risk factors in young Japanese women. Br J Nutr. 2008;100(3):642-651. doi:10.1017/S000711450890128849)Zhang L, Curhan GC, Forman JP. Diet-dependent net acid load and risk of incident hypertension in United States women. Hypertension. 2009;54(4):751-755. doi:10.1161/HYPERTENSIONAHA.109.13558250)Akter S, Eguchi M, Kurotani K, et al. High dietary acid load is associated with increased prevalence of hypertension: the Furukawa Nutrition and Health Study. Nutrition. 2015;31(2):298-303. doi:10.1016/j.nut.2014.07.007. Sin embargo, con otros estudios no lograron hallar una asociación entre la carga ácida alimentaria y la presión arterial en adultos mayores51)Engberink MF, Bakker SJL, Brink EJ, et al. Dietary acid load and risk of hypertension: the Rotterdam Study. Am J Clin Nutr. 2012;95(6):1438-1444. doi:10.3945/ajcn.111.02234352)Luis D, Huang X, Riserus U, et al. Estimated dietary acid load is not associated with blood pressure or hypertension incidence in men who are approximately 70 years old. J Nutr. 2015;145(2):315-321. doi:10.3945/jn.114.197020.

En otro estudio53)Krupp D, Esche J, Mensink GBM, Klenow S, Thamm M, Remer T. Dietary Acid Load and Potassium Intake Associate with Blood Pressure and Hypertension Prevalence in a Representative Sample of the German Adult Population. Nutrients. 2018;10(1). doi:10.3390/nu10010103Krupp y sus colegas notaron que “las dietas ricas en frutas y verduras, como Dietary Approaches to Stop Hypertension (DASH) usualmente se caracterizan por un alto consumo de potasio y una carga ácida alimentaria reducida y se ha demostrado que reduce la presión arterial”.

Según Zhang y sus colegas: “las dietas occidentales contemporáneas contienen precursores ácidos en exceso frente a los precursores de base, lo cual conlleva a la acidosis crónica metabólica de bajo grado”.54)Zhang L, Curhan GC, Forman JP. Diet-dependent net acid load and risk of incident hypertension in United States women. Hypertension. 2009;54(4):751-755. doi:10.1161/HYPERTENSIONAHA.109.135582 Al examinar los datos del Nurses’ Health Study II, descubrieron una asociación entre la ingesta de proteína animal, la carga ácida neta y la incidencia de hipertensión. De manera similar, Hojhabrimanesh y sus colegas descubrieron que “un patrón alimentario occidental se asocia a la presión arterial alta en adolescentes iraníes”.55)Hojhabrimanesh A, Akhlaghi M, Rahmani E, et al. A Western dietary pattern is associated with higher blood pressure in Iranian adolescents. Eur J Nutr. 2017;56(1):399-408. doi:10.1007/s00394-015-1090-z

Los patrones alimentarios específicos

Los estudios sobre nutrientes individuales o grupos de alimentos son necesarios para comprender mejor su vínculo con la presión arterial, pero hay limitaciones sobre la metodología y las recomendaciones, ya que las personas consumen comidas que consisten de varios alimentos en diferentes combinaciones, no nutrientes individuales.

Por ello es que la investigación se enfoca cada día más en los patrones alimentarios, abarcando un panorama más amplio del consumo real de alimentos y la composición de los nutrientes lo cual es más relevante para predecir el riesgo de enfermedades.

Un análisis sistemático de la literatura en Brasil que aplica la aleatorización mendeliana sobre el genotipo de persistencia de lactasa descubrió que éste estaba positivamente asociado al IMC y el sobrepeso o la obesidad. Sin embargo, no hubo asociaciones meta-analíticas confiables entre los genotipos de persistencia de lactasa y la presión arterial, lo cual no respalda la noción de que la leche está causalmente asociada a la presión arterial más baja56)Hartwig FP, Horta BL, Smith GD, de Mola CL, Victora CG. Association of lactase persistence genotype with milk consumption, obesity and blood pressure: a Mendelian randomization study in the 1982 Pelotas (Brazil) Birth Cohort, with a systematic review and meta-analysis. Int J Epidemiol. 2016;45(5):1573-1587. doi:10.1093/ije/dyw074.

Los investigadores de Adventist Health Study-257)Pettersen BJ, Anousheh R, Fan J, Jaceldo-Siegl K, Fraser GE. Vegetarian diets and blood pressure among white subjects: results from the Adventist Health Study-2 (AHS-2). Public Health Nutr. 2012;15(10):1909-1916. doi:10.1017/S1368980011003454 concluyeron que los vegetarianos, especialmente los veganos, todos con diversas características excepto una alimentación estable, sí tienen presiones arteriales sistólica y diastólica más bajas y menor probabilidad de hipertensión que los omnívoros (0.57 y 0.37, respectivamente). Comparados con los vegetarianos, los veganos tomaron menos antihipertensivos y, aún después de ajustar su IMC, aún tenían lecturas de baja presión arterial.

Un análisis restrospectivo de un cohorte de intervención alimentaria halló que la dieta vegana baja en grasa, a base de almidón, consumida a voluntad durante 7 días, resultó en cambios favorables significativos en biomarcadores comúnmente evaluados que se utilizan para predecir el riesgo futuro de enfermedades cardiovasculares y metabólicas. Aunque la mayoría de los antihipertensivos y los medicamentos antihiperglicémicos se redujeron o suspendieron para el valor basal, la presión arterial sistólica disminuyó en un promedio de 8 mm Hg (p < .001) y la diastólica en un promedio de 4 mm Hg (p < .001). Para pacientes con hipertensión (con una presión arterial de ≥140 mm Hg, como valor basal, la reducción de la presión arterial fue aún más pronunciada con un promedio de -18/11 mm Hg58)McDougall J, Thomas LE, McDougall C, et al. Effects of 7 days on an ad libitum low-fat vegan diet: the McDougall Program cohort. Nutr J. 2014;13:99. doi:10.1186/1475-2891-13-99.

Síntesis

El tema común en estudios observacionales sobre la nutrición y la hipertensión es que las dietas ricas en frutas y verduras, legumbres y granos enteros, especialmente alimentos ricos en potasio, magnesio, fibra alimentaria, vitamina B6, folato y nitratos se asocian a una presión arterial reducida. Las dietas ricas en carne roja y procesada, sal y azúcar se asocian a un aumento de la presión arterial.

Este artículo es parte de la serie "Prevenir y tratar la hipertensión con la alimentación“.

Bibliografía   [ + ]

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